Nací en Venado Tuerto, al sur de la provincia el 16 de septiembre de 1983, a la par de la democracia.
Formada orgullosamente en escuelas estatales, la primaria la transité en la “Cayetano Silva” y asistí al “Nacional 1” en el nivel medio.

Así como nací marcada por el retorno a la democracia, terminé la secundaria en Diciembre del 2001, atravesada por la crisis que se agudizaba en el país.
Desde aquéllos días recuerdo que ya estaban presentes las reivindicaciones, sencillas pero sentidas, que discutíamos por el solo hecho de ser mujeres: poder ir con pantalón en invierno a la escuela como los varones.

Aquella época estuvo marcada, como para muchos argentinos, por las jornadas de lucha y las imágenes del pueblo en la calle exigiendo ser escuchado. Hoy visto a la distancia, entendemos como nos marcó un camino ser parte de lo que llamamos “la generación del argentinazo”.

Tuve la oportunidad de estudiar en Rosario. Ingresé a la UTN para recibirme de Ingeniera Química. Allí aprendí mucho más que ingeniería; aprendí la importancia de organizarnos, de luchar por lo que necesitamos.

Así, junto a una cantidad de compañeros armamos la agrupación TAC: Tecnológicos Autoconvocados, una agrupación que se proponía luchar por la formación de profesionales al servicio del pueblo y la defensa de la industria nacional.  Logramos ganar el centro de estudiantes de la facultad en el 2006.

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Ese año me afilié a la Juventud Comunista Revolucionaria (JCR), y al Partido del Trabajo y el Pueblo, entendiendo que lo que hacíamos en la facultad tenía más sentido si era parte de un plan más grande, el de la liberación de nuestro pueblo en su conjunto. Ya nunca más pude ver todo con los mismos ojos.

Fui presidenta del centro de estudiantes de la UTN Rosario dos períodos seguidos, 2007 y 2008. Además de las cuestiones propias de la facultad, fuimos críticos a la política del gobierno nacional de ese momento en cuanto a su modelo productivo, de contenidos universitarios y sus medidas para el campesinado pobre y medio, que estaba en el auge de la rebelión agraria. Fueron grandes experiencias y luchas que dejaron su huella imborrable.

La cuestión de la defensa de los derechos de género, que hoy llega a la voz de miles en toda la Argentina en el grito de #NiUnaMenos, lo conocí hace años a partir de poder participar de los Encuentro Nacionales de Mujeres. Desde 2005, participo ininterrumpidamente de esa fabulosa experiencia anual de democracia y aprendizaje, instancia que nos transforma cada año.
Desarrollé la docencia universitaria en mi querida UTN y a nivel secundario una vez ya recibida. Hoy curso un postgrado en Energías Renovables en la misma facultad.

En el 2011 formamos parte de Proyecto Sur, llevando a Carlos Del Frade como candidato a diputado provincial, banca que logramos y luego nos fue arrebatada mediante oscuros mecanismos antidemocraticos.

En el 2013 integramos el “Frente del Pueblo Sur”, donde los compañeros me eligieron como candidata a diputada nacional.   A fines de ese año logramos la personería electoral del PTP, Partido del Trabajo y el Pueblo con un gran esfuerzo.
Conformamos en 2015 el Frente Social y Popular, una fuerza provincial de amplia unidad, con un programa que plantea los puntos fundamentales para lograr soberanía, igualdad y justicia.

Tuve allí el orgullo de acompañar al queridísimo Carlos Del Frade en la lista de diputados provinciales, y el 14 de Junio de 2015, el día del cumpleaños del Che, lo festejábamos con el triunfo de posicionarnos como cuarta fuerza provincial logrando las dos bancas.

Hoy junto a Carlos, trabajamos en la legislatura provincial para intentar poner nuestras bancas al servicio de los intereses de las mayorías, con la perspectiva de seguir construyendo esta herramienta de unidad política para luchar por la provincia que necesitamos, que es el Frente Social y Popular